Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Erik

La nada en el siglo XXI

                                                                      Mark Rothko, The Rothko Chapel (1971), Houston, Texas. Dijo “lo que pasa es que no pasa nada” y miró a María de forma oblicua e involuntaria. Sabía que ese tipo de verdades estúpidas y generales le calentaban el ánimo y más cosas. Al menos, hace cinco años, una frase de ese tipo abría un mundo de bares y madrugadas en el que las risas se mezclaban con el ligero roce de los cuerpos. Un mundo intelectual y sensual que daba sentido a la estupidez. Ahora lo que quedaba era la estupidez desnuda: “lo que pasa es que no pasa nada”, ese acontecer de la nada, la nada como diosa del momento, la nada sucediendo, ya n...

Monólogo del iceberg

Erik se puso estupendo mientras oía los sueños de Glenda a casi diez mil kilómetros de distancia.  Completamente desnudo delante de la venta, miró las luces nocturnas de Las Vegas, se metió una raya y escenificó “El monólogo del iceberg”:          “¿De dónde procede tanto desorden? ¿Por qué cada mañana todo se ha recalificado? ¿Qué torpes taxonomías se imponen a los hielos y mareas? ¿Desde qué fronteras de mi existencia avanzan estos seres alucinados y obsesivos que reclaman lo que creen haber perdido y nunca tuvieron? ¿Por qué creemos merecer aquello que ni en sueños nos atreveríamos a pedir? Me resisto a las escenografías de opereta, pero sé que adoro los pavos reales en el balcón de los palacios de invierno, y también adoro los rituales y los gestos de los imperios mentales y decadentes. Si mi destino no alberga más límite que el infinito, ¿qué más me da el fracaso, la mentira y la infamia? Dudo del sentido de tanta resis...

Cuatro posibilidades para Erik.

Después de fiestas y reuniones, durante el segundo día del año de 2012, Erik veía ante sí una pizarra pedagógica en donde se explicaban las múltiples posibilidades de su vida. 1.      Posibilidad oriental: consiste en escenificar la sabiduría, aprender algunas metáforas esenciales que tengan que ver con la luz y el agua, sentarse sobre una piedra desnuda a un lado del camino y esperar a que los demás se pierdan en el laberinto para agradecer la calma que proporciona la quietud. 2.      Posibilidad trágica: narcisista y peligrosa, consiste en abrazarse al destino como quien se abraza a la cintura de la perdición, esa perdición con un culo perfecto, ideal, ese culo olímpico que Marcel Duchamp conocía y que supo poner en su sitio, pero que el oficiante trágico lo desea siempre en otro lugar: el culo como cimiento y hormigón armado de un futuro sin porvenir. Disiparse en el exceso y el barroco. 3.    ...

Creer en Dios.

Entre sueños y estragada de alcohol y tabaco María oyó la señal de un mensaje en su móvil. Como esperaba, el nombre de Erik era el que llamaba a sus puertas del sueño. Sólo tres palabras. Tres palabras incomprensibles: “Creo en Dios”. Hacía meses que no lo veía. La última vez estaba a punto de casarse con una puta colombiana. Sabe que se casó, que dejó de ver a los amigos comunes y que compró una casa en un pueblo costero de Valencia. ¿Qué coño quiere decir este tío a las seis de la mañana con esta profesión de fe? En realidad Erik era una sustancia tóxica que había dejado de tener efectos. A lo largo de estos meses sus efectos se habían ido diluyendo en un compuesto de absurdo, ingenuidad y olvido.  Todo podía quedar ahí. Pero, pero… Pero si quería podía entender el mensaje. Sentía todavía el terciopelo y la lija de las noches junto a Erik. Recordaba, tiernamente, lo que ella interpretaba como el ansia de armonía, un impulso espiritual hacia el todo que se manifes...

Rinocerontes en la comedia.

Saber o no saber. Quien tiene la posibilidad de elegir está condenado a vivir fuera se sí, en las dolorosas zonas de la sospecha o la certidumbre, una vida en plano y contraplano, una existencia oblicua. Cada vez que decida saber imaginará la inmensidad que aún desconoce. Cada vez que se resista a saber fantaseará con los espacios y los tiempos que han quedado fuera de su control. En resumen: el mapa del infierno.        M. era un tipo que sólo existía en la intimidad. Se diluía y deslavazaba fuera de los reinos interiores. Las mujeres que lo habían conocido, pocas, eran conscientes de poseer un tesoro que sólo ellas podían ver. Esa era la razón por la que le concedían el máximo de confianza. Y hacían bien, porque M. era fiable, de una fiabilidad compacta y redonda, a la vez que convertían esa fiabilidad secreta en algo misterioso. Es bastante común el deseo de llevar una vida normal al lado del misterio. M. era el tipo ideal para imaginar...