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Obsolescencia

  Antoni Tàpies, Proyecto de El calcetín (1991) Hacia las 19:30 de la tarde del último sábado del mes de marzo de 2014, Héctor Roma miraba el cielo cubierto mientras tendía la ropa. Tender o no tender, ese era el problema. En realidad no pensaba en el cielo ni en ningún otro horizonte, pensaba en el acto de tender la ropa, en la miseria que envuelve todo acto cotidiano y en la vocación de servir a los demás, de estar atento a sus necesidades y adelantarse a ellas. Pensaba en la felicidad del mayordomo vocacional de otros tiempos. Entre la ropa había calcetines de tres personas: los suyos, los de su mujer y los de su hijo. Tres tipos de rayas, tres tipos de rayaduras. Los de su mujer y su hijo estaban enteros, en los suyos se podían apreciar las mordeduras del tiempo y las caminatas: hilos sueltos, agujeros y tomates. De pronto le vino esta palabra a la cabeza mientras miraba el cielo gris: “tomate”.  Se detuvo en la palabra y era raro pensar en una muje...

ROD AL QUI LAR (página de un diario)

ROD   AL   QUI   LAR Un pequeño mundo para el hombre, algo así es un lugar. Agua, tierra, luz y compañía. También poder estar solo, solo en el sur. El verano de los niños, las cenas con los amigos, la hoguera y los volcanes nocturnos en la playa. Con muy poco un lugar es habitable.  Los dioses del lugar son una mina de oro, un bar con un motero barbudo, Lola y sus pescados para olvidar a las otras lolas, la posidonia y las piedras que parecen de talco junto al mar oscuro de las noches. Más allá, por una ruta psicogeográfica, el escenario de una tragedia en los centros del amor o el suicidio visual al acercarse al Mirador de las Amatistas. Y las torres de los piratas o esa cárcel del desierto de los tártaros que es el Castillo de los Alumbres. El resto es silencio y rituales de verano: piel, agua, viento y músicas por la noche. Los días son largos y lentos, como son largos y lentos los grillos y los camaleones. En verano lle...

Una lectura de Valente (II): La caligrafía de Jesucristo

                                                     Antoni Tàpies, A T amb collage , 2010         Hay una tradición poética que busca el insólito equilibrio entre la racionalidad crítica, que se articula en la palabra, y la revelación poética que se construye, al mismo tiempo, como palabra y como silencio. La revelación es un intelligere incomprehensibiliter , el «entender no entendiendo» propio de la experiencia mística. Desde esa triple dimensión del arte —racionalidad, revelación y expresión bajo forma de palabra o silencio— nace la continua reflexión de Valente sobre las posibilidades y los límites del lenguaje.        ...