La conversación con el
cardiólogo fue muy reveladora. En ningún momento tomó en serio mis
preocupaciones. Yo le hablaba de golpes, vuelcos y estallidos pectorales, le
describía con detalle cómo en mi pecho ocurrían cosas, episodios que se
parecían a la vida de las estrellas o al ballet de los fuegos artificiales. Al
principio pensé que aquel hombre me seguía, pensé que era sensible a mis
descripciones poéticas del preinfarto. Pero de pronto detecté en su boca un
rictus de cansancio fronterizo con el desprecio. «¿Quieres oír lo que tengo que
decirte?» Me tuteaba y me resultaba doblemente ofensivo, de repente mi interior
reivindicaba el respeto hacia mi edad; un interior que se veía
traicionado seguramente por mi exterior, sobre todo por mis zapatos: demasiado
juveniles. Estuve a punto de hablarle de mi hijo, de que practicaba capoeira y
que el año que viene iría ya al instituto. No sé, joder, el tipo me había
calado y yo me había dado cuenta. «¿Qué tiene que decirme?», dije, intentando
restaurar el usted a la vez que la sensatez. «Pues eso, que si te digo o no que
dejes de fumar». Me relajé y en un alarde de concreción y responsabilidad le
pregunté si en mi caso, el de alguien que sentía estrellas nacer y morir en su
pecho, fumar era un claro factor de riesgo. El cardiólogo me respondió algo
sorprendente: «Dejar de fumar es como empezar a escribir para el que quiere ser
escritor: te levantas una mañana y escribes. Pues lo mismo: te levantas una
mañana y no fumas más». Lo miré a un botón de la camisa y pensé en la futilidad
de toda filosofía.
Augusto Schiavoni, Autoretrato, 1915. Ut pictura poesis . El nervio óptico de María Gainza como pre y postexto.* La tradición de la écfrasis se pierde en los orígenes de la memoria artística de la humanidad. Es posible que las pinturas primitivas no fueran sino pretextos visuales de rituales o narraciones que tenían por objeto unir a la comunidad reunida en la cueva. Una de las consideradas primeras novelas modernas —a pesar de que el nombre «novela» combine mal con la idea de «Antigüedad»—, se inicia cuando su autor, de caza por la isla de Lesbos, se interna en una cueva consagrada a las Ninfas en cuyas paredes encuentra hermosas pinturas que cuentan una historia de amor. Es la historia de Dafnis y Cloe . El cazador, Longo, decide convertir en palabras y relato aquellas pinturas y ...
